El nueve de octubre se celebró el Día de la Hostelería por tercera ocasión, devenido homenaje a uno de los principales motores económicos de España.
La Peixateria-Restaurant Caravista es la culminación de una etapa vivida por el prestigioso chef Mateu Blanch, a lo largo y ancho de su vida profesional, desarrollada en restaurantes y cocinas emblemáticas de Lleida, según él mismo lo pone de manifiesto.
La turística isla de Madeira cuenta con un ramillete de puntos restauradores de primer orden y categoría. Funchal, su capital, es un crisol gastronómico donde destaca la labor de chefs y cocineros de prestigio internacional que ofician en diversos restaurantes de hoteles y en otros que no están asociados a estos.
Los complejos NH Capri y NH Collection Victoria, ubicados en pleno centro del Vedado habanero a poca distancia uno del otro, son instalaciones que, sin lugar a dudas, ofrecen un espacio acogedor y una experiencia inolvidable a aquellos que se deleitan en sus espacios, debido a un servicio admirable y una buena relación calidad-precio.
Inevitablemente marcada por su carácter cosmopolita y consiguiente convergencia de pluralidades, la capital cubana se presenta ante el visitante como un excepcional mosaico de culturas, secularmente estratificadas. En La Habana se puede encontrar varidas y ricas ofertas gastronómicas que van desde lo tradicional hasta las tendencias más contemporáneas.
La música clásica o la ubicación estratégica de las marcas en la carta son técnicas de "psicología del menú" que utilizan los restaurantes para incrementar sus ventas.
Tan decisivo y principal es el saber ser recibido como el saber recibir. Tengo la sensación de que ponemos todo el énfasis bajo el gordo dedo del restaurante como conjunto/equipo que recibe y tratamos de soslayo y pasamos de puntillitas sobre el obeso mundo de quien es recibido, el del comensal y su saber ser recibido.
En lo más céntrico de La Habana Vieja, en la calle Mercaderes 208, está ubicado el restaurante-bar La Imprenta, diseñado por un equipo de arquitectos, ingenieros, ebanistas, pintores y herreros, todos de la Oficina del Historiador de la ciudad.
Guy Martin ha heredado su amor por los fogones de su familia. El chef de la Saboya, propone recetas inventivas y alegres por las que ha recibido varios premios nacionales e internacionales.
He de confesar que mi gran pasión por la gastronomía y la cocina me viene de mi madre. La memoria de la alimentación la tengo perenne e intacta. Mi estimada madre, Ramona, leridana de pro, me enseñó a distinguir los sabores de los alimentos desde muy pequeño; a comer poca cantidad pero de calidad, que en ningún momento se debe asociar a productos de alto coste económico.
Dos reyes de la gastronomía mundial francesa se han ido directamente al cielo en los últimos 6 meses. El primero fue el mítico chef Paul Bocusse, el 20 de enero pasado, y ahora, el 6 de agosto, el multiestrellado Joël Robuchon, considerado por la guía Gault-Millau, el chef del siglo XX y condecorado con 32 estrellas en la Michelin.
La industria de la restauración nos obsequia diariamente con un carrusel de noticias magnificando restaurantes y cocineros: pop ups, veladas a ocho manos, food trucks, libros, conceptos, patrocinios, maratones, asesorías, panfletos, formatos televisivos... en esta carrera por alcanzar la popularidad hay que llamar la atención a toda costa y poco importa que el pretexto utilizado sea el hecho gastronómico.
Massimo Bottura encabeza la lista de The World's 50 Best Restaurants 2018 desde el pasado mes de junio como mejor chef del mundo. Luce tres estrellas en la Guía Michelin y está considerado un chef iconoclasta, con tradición italiana que mira el futuro.
Fueron identificadores de clases sociales, indicadores de sibaritismo y de poder adquisitivo, son un lujo al alcance de cualquiera y una excelente forma de terminar una opípara comida. Sin embargo, pese a la idoneidad del clima su consumo en España es escaso.
Una de las grandes paradojas de la cocina es cómo, siendo un territorio históricamente regido por mujeres, no han sido ellas, sino los hombres, los que se han alzado con lauros y ovaciones. Encargadas tradicionalmente de los fogones domésticos, su trabajo en los grandes restaurantes se veía reducido, hasta no hace mucho tiempo, a tareas de segundo nivel. Sin embargo, pese a que aún son una abrumadora minoría, muchas han demostrado que la gastronomía tiene nombre femenino, y van dejando su estela en el olimpo gastronómico español.
Burdeos, Saint-Emilion y Coñac son tres ciudades de la Nueva Aquitania que tienen mucha fama en la restauración francesa. Burdeos y Saint-Emilion, además, la tienen especialmente en el mundo de los vinos tintos. Y Coñac, en aguardientes de vinos de doble fermentación.