Improvisació 2024 el vino que redefine la Xarel·lo según el sumiller Miguel Ángel Martiañez
Hay vinos que se explican con una ficha técnica. Y hay otros, como Improvisació 2024, que obligan a detenerse, a escuchar y a aceptar que no todo en el vino está hecho para ser descifrado de forma inmediata.
Hoy, en Un vino, un sumiller, es Miguel Ángel Martiañez, sumiller del restaurante Velasco Abellá en Madrid, quien nos acerca a este blanco del Penedès desde una mirada que combina curiosidad, respeto y una cierta fascinación por lo que no es evidente.
“Para mí este vino es la historia de la vanguardia”, afirma. Y en esa frase hay algo más que una valoración: hay una forma de entender el vino como proceso, no como resultado.
Un sumiller en construcción que ya habla con criterio
La trayectoria de Miguel Ángel Martiañez es corta en años, pero intensa en recorrido.
Comienza con apenas 21 años, en un momento donde el vino todavía es más intuición que conocimiento. Tras la pandemia decide profesionalizar esa inquietud y se forma en el grado superior de Viticultura y Enotecnia, que finaliza en 2022.
Después llega Italia. Seis meses que no solo suman experiencia, sino perspectiva. Allí, entre viñedos y turismo enológico, el vino deja de ser un concepto abstracto y se convierte en territorio.
A su regreso a España, en marzo de 2023, entra en el restaurante Ciasca Eceiza y comienza su formación como sumiller en la XXXI promoción de la Cámara de Comercio (2023-2024), donde queda como uno de los finalistas, en una edición especialmente disputada.
Ese mismo impulso le lleva, en septiembre de 2024, a incorporarse a Velasco Abellá (Madrid), donde hoy desarrolla su trabajo en un entorno de alta exigencia gastronómica.
Improvisació el vino como lenguaje del paisaje
Improvisació no nace como un vino más dentro del Penedès. Nace como una declaración de intenciones.
Enric Soler funda su proyecto en 2004, tras haber trabajado como sumiller y profesor, y en 2006 comienza a elaborar este vino con un objetivo claro: reinterpretar la Xarel·lo desde su identidad más honesta y menos intervenida.
El vino procede de tres pequeñas parcelas, Siqueta, Geronia y, en función de la añada, Espenyalluchs, que suman apenas 1,3 hectáreas. Viñas viejas, muchas de ellas por encima de los 70 años, que aportan profundidad, tensión y una personalidad difícil de replicar.
Aquí no hay estandarización posible.
Cada añada modifica el vino.
Cada decisión lo transforma.
Y esa variabilidad, lejos de ser un defecto, es precisamente su valor.
Elaboración entre la precisión y la intuición
Uno de los elementos que define Improvisació es su forma de elaboración, donde conviven técnica y sensibilidad.
El vino fermenta y envejece durante nueve meses sobre sus lías, utilizando una combinación de fudres austríacos de Franz Stockinger, incorporados progresivamente en distintas añadas, y depósitos ovoides de hormigón Nomblot.
Esta dualidad permite trabajar el vino desde dos dimensiones:
- La estructura y complejidad de la madera
- La pureza y tensión del hormigón
El resultado no busca la perfección técnica, sino la expresión del viñedo. De hecho, Improvisació es el vino donde más se percibe el impacto de la añada dentro de la bodega.
Producción limitada: entre 4.000 y 5.000 botellas.
Graduación alcohólica: alrededor del 12%.
Un vino que no se corrige para gustar, sino que se deja evolucionar para contar.
Una cata que cambia con el tiempo
Improvisació 2024 no es un vino inmediato.
- Aspecto: amarillo pajizo brillante
- Aroma: complejo, con fruta madura, notas minerales y sutiles tostados
- Boca: glicérico, con volumen, buena acidez y un final largo
Pero más allá de la ficha, lo relevante es cómo evoluciona en copa. No es un vino lineal. Se abre, se repliega, cambia. Y obliga a quien lo bebe a acompañarlo en ese proceso.
Maridaje desde la precisión
En Velasco Abellá, Martiañez propone dos maridajes que no buscan imponerse, sino dialogar con el vino:
- Ravioli de queso ahumado con caviar
- Gamba blanca al ajillo
Dos platos donde la grasa, el umami y la textura encuentran un contrapunto perfecto en la acidez y estructura del vino.
Cuando el vino trasciende lo sensorial
Si Improvisació 2024 tuviera que traducirse a otros lenguajes, la elección del sumiller es clara:
- Música: un solo de Led Zeppelin
- Conversación: con el propio Enric Soler
- Escenario histórico: el Renacimiento, con figuras como Leonardo da Vinci o Miguel Ángel
Porque este vino no se queda en lo gustativo. Apela a algo más profundo.
Un vino que no busca gustar a todos
Improvisació 2024 no es un vino complaciente. No busca ser fácil. No busca ser inmediato. Busca ser fiel.
Y en un momento donde muchos vinos tienden a parecerse entre sí, esa fidelidad, al paisaje, a la añada, a la intuición, es lo que lo convierte en un vino relevante.
Improvisació no se repite. No puede hacerlo.m Porque depende del año, de la viña, de las decisiones y, en cierta forma, también de la mirada de quien lo bebe.
Y eso lo convierte en algo cada vez más escaso: un vino con identidad.
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