“Ellas”: reivindicación a las chefs que siempre han estado

“Ellas”: reivindicación a las chefs que siempre han estado

La alta cocina sigue siendo un territorio desigual. En HIP 2026, referentes como Begoña Rodrigo, Pepa Muñoz y Vicky Sevilla debaten sobre paridad, visibilidad, estrellas Michelin y el futuro del liderazgo femenino en gastronomía.
Begoña Rodrigo (La Salita), Pepa Muñoz (El Qüenco de Pepa), Vicky Sevilla (Arrels) y Paula Gutiérrez (Tayta) en debate de alta cocina en HIP 2026
Debate sobre la mujer en la alta cocina en HIP 2026
Martes, Febrero 17, 2026 - 16:56

La alta cocina arrastra una estructura históricamente marcada por una representación desigual entre géneros. Hoy el foco ya no está en negar esa herencia, sino en transformarla desde la visibilidad y el debate. Con esta premisa, Sin Filtro, en HIP 2026, propuso el diálogo “Ellas, ¿el fin del debate?”, impulsado por Montagud Editores y conducido por el periodista Javi Antoja.

Sobre el escenario, cuatro voces imprescindibles de la gastronomía valenciana y española: Begoña Rodrigo (La Salita), Pepa Muñoz (El Qüenco de Pepa), Vicky Sevilla (Arrels) y Paula Gutiérrez (Tayta).El título planteaba una pregunta provocadora: ¿hemos superado ya el debate sobre la paridad en la cocina? La respuesta, lejos de ser simple, dejó claro que la evolución existe, pero es lenta y aún desigual.

Paridad: ¿realidad o espejismo?

Rodrigo quiso partir de un dato curioso aunque no representativo de toda la alta gastronomía en España: 6 de los 10 restaurantes con estrella Michelin en la ciudad de Valencia los lideran mujeres. Una cifra que evidencia avance, pero que contrasta con el porcentaje global: apenas un 7% de restaurantes con estrella Michelin están capitaneados por féminas.

La contradicción es clara: hay talento femenino, pero no siempre visibilidad proporcional. “No quiero un premio por ser mujer”. El melón ya estaba abierto: ¿es el mérito ser mujer? Vicky Sevilla fue contundente: “No quiero un premio por ser mujer, ni por cuota”.

La chef reconoció que los galardones diferenciados pueden aportar prestigio y credibilidad. También admitió que dan visibilidad y ayuda a abrir conversación. 

Begoña Rodrigo añadió otro matiz: “Dime quién paga y te diré de quién se habla”. La financiación, los patrocinadores y los intereses mediáticos influyen en quién ocupa el foco. Y aquí entra otro actor clave: los medios y las redes sociales. Según Pepa Muñoz, la visibilidad hoy no siempre responde al talento sino al ruido digital, dejando fuera a grandes cocineras frente a perfiles con mayor presencia en redes.

Las que cocinaron siempre… pero no protagonizaron

El acento en la memoria histórica lo puso Paula Gutiérrez

Con la reflexión de que “las mujeres siempre han sido las que cocinan en casa, las que enseñaron incluso a los grandes cocineros y son su inspiración, pero nunca han sido las protagonistas”. Así, mientras,  cocina pública tenía nombre masculino; la privada, femenina, pero sin firma.

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Ante la disyuntiva de si es o no el peso físico una barrera. Rodrigo. defendió que a día de hoy, no hay trabajo en cocina que una mujer no pueda hacer. “Lo necesario son las ganas de estar en primera fila”, añadió. De esta forma dejaba claro que si existe una barrera, es de índole estructural y cultural. Durante años, muchas mujeres no salieron de su entorno por cargas familiares, falta de red de apoyo o simplemente porque socialmente no estaba bien visto.

Por otro lado, hoy el restaurante ya no es solo cocina: es empresa, marca personal, gestión, viajes, congresos y exposición mediática. De ahí que la chef de Arrels planteara la dualidad de la presencia en congresos como forma de ganar visibilidad, aunque en realidad, le motiva más estar en cocinas. “Ante todo soy una mujer empresaria que necesita mantener lleno su restaurante”.

Pero no todo es cuestión de estrellas. También hay discriminaciones sutiles: intervenir a última hora en un congreso, jurados compuestos únicamente por hombres o paneles donde la presencia femenina es testimonial. No se trata —como insistieron varias— de culpar a compañeros de profesión, sino de revisar quién organiza, quién selecciona y bajo qué criterios.

¿Fin del menú degustación? ¿Fin del debate?

El debate también derivó hacia tendencias gastronómicas. Se puso sobre la mesa la validez y pertinencia del menú degustación. En ese sentido, la regente de La Salita dijo: “Si eres honesto y cuentas bien tu territorio e historia, no aburre”. Y lanzó una advertencia: igual que en su día se quiso “matar” la cocina clásica, ahora se cuestiona la vanguardia. 

Pepa Muñoz defendió la convivencia: “Tienen que convivir la cocina tradicional y la de vanguardia. Es lo que hace rico un país”. Una metáfora que también podría aplicarse al propio debate de género: no se trata de sustituir, sino de convivir en igualdad.

De ahí que la conversación no deba girar en torno a si una mujer puede liderar una cocina de alta gastronomía —eso ya está demostrado— sino en cómo equilibrar visibilidad, criterios de selección, conciliación y relato mediático. A fin de cuentas, la idea es que la gastronomía sea un espacio sin listas separadas, ni cuotas simbólicas.

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