Aunque en nuestro recetario tradicional siempre ha tenido cierto protagonismo, lo cierto es que el repollo nunca ha gozado de demasiada simpatía. Asociado durante décadas a hervidos interminables, olores persistentes y texturas poco amables, esta col ha vivido a la sombra de verduras más “amables” para el gran público. Sin embargo, algo está cambiando.
Hoy el repollo vive un auténtico resurgir. Las redes sociales se han llenado de recetas que lo presentan crujiente, tostado, fermentado o servido en crudo, lejos del clásico acompañamiento triste y sobrecocido.
Y no es una moda pasajera: en diciembre, Pinterest lanzó su informe de tendencias para 2026 y no dudó en coronarlo como el “nuevo rey de la comida saludable”.
Verde, saludable y asequible
Entre las razones que explican este retorno triunfal está el creciente interés por una alimentación más vegetal y por el cuidado de la microbiota intestinal. El repollo es rico en fibra, vitaminas y compuestos beneficiosos para la salud digestiva, lo que lo convierte en un aliado natural dentro de una dieta equilibrada.
A esto se suma un factor nada menor: su precio. En un contexto en el que la cesta de la compra se ha convertido en una preocupación constante, el repollo destaca por ser una verdura económica, accesible y versátil. No faltan quienes se preguntan si su auge podría interpretarse incluso como un nuevo indicador de recesión económica, del mismo modo que en otras épocas lo fueron ciertos alimentos humildes elevados a tendencia.
Cocinarlo bien lo cambia todo
La clave, sin embargo, está en cómo se cocina. Paula Pedret, cocinera y creadora de contenido detrás de la cuenta @paulasapron, reconocía en uno de sus vídeos que ella misma rechazaba la col “tal y como se suele hacer en casa”. Pero lanzaba una promesa clara: “bien hecha, es otra cosa”.
“Tradicionalmente la hemos asociado a cocciones larguísimas que dejaban la casa oliendo regular, con una textura poco atractiva y relegada a ser un simple acompañamiento”, explica. “Nos hemos saltado toda su versatilidad; nos olvidamos de que tiene un dulzor natural increíble cuando se tuesta y una textura crujiente maravillosa cuando se trata en crudo”.
Asado al horno, laminado en ensaladas, salteado brevemente o incluso a la parrilla, el repollo muestra una cara completamente distinta cuando se le aplica una técnica adecuada.
Fermentación y cocina oriental: aliados clave
Otro de los grandes responsables de esta reconciliación colectiva es el mundo de la fermentación. Chucrut, kimchi y otras elaboraciones han ayudado a cambiar la percepción de esta verdura, dotándola de complejidad, acidez y carácter.
David Feito, creador de @satorifermentos, lo resume así:
“Creo que el mundo de la fermentación ha sacado al repollo del ostracismo de alguna manera y, también, la mayor difusión de la cocina oriental, donde siempre se ha empleado con mucha más versatilidad que en la cocina española”.
En culturas como la coreana, la china o la japonesa, el repollo nunca fue una verdura secundaria. Su presencia constante en recetas tradicionales ha servido de inspiración para una nueva generación de cocineros y aficionados que hoy lo miran con otros ojos.
Del hervido al protagonista
El repollo ya no es la verdura resignada del plato combinado. Hoy se tuesta, se fermenta, se marina, se sirve crudo y se convierte en protagonista. Su resurgir habla de una cocina más consciente, más creativa y menos prejuiciosa, capaz de rescatar ingredientes humildes y devolverles el lugar que merecen.
Puede que durante años no haya despertado pasiones, pero todo indica que el repollo ha vuelto para quedarse.
Y esta vez, con muy buena prensa.