Alimentar a miles de personas a diario nunca es sencillo. Hacerlo con un presupuesto ajustado de 10,50 euros por persona y día, todavía menos. Esa es la cantidad con la que el Ejército Español debe cubrir desayuno, comida y cena, lo que obliga a una planificación casi milimétrica de cada menú.
Lejos de la improvisación, la alimentación en los cuarteles responde a criterios nutricionales, logísticos y económicos muy definidos, pensados para garantizar energía suficiente, seguridad alimentaria y regularidad.
Un presupuesto que obliga a planificar al detalle
Con 10,50 euros diarios hay que cubrir tres comidas completas, lo que deja un margen reducido para cada servicio. La clave está en la economía de escala, la compra centralizada y el diseño de menús equilibrados que priorizan productos básicos, de temporada y fácil conservación.
Nada se deja al azar: se calculan raciones, se ajustan gramajes y se evitan desperdicios. En este contexto, la cocina militar se parece más a una gran cocina colectiva que a la restauración convencional.
Qué incluye el desayuno en los cuarteles
El desayuno suele ser sencillo pero funcional, pensado para arrancar la jornada con energía:
- Café, leche o infusiones
- Pan o tostadas
- Mantequilla, aceite o mermelada
- En ocasiones, fruta o cereales
No hay lujos, pero sí regularidad. El objetivo es aportar hidratos de carbono y grasas suficientes para afrontar las primeras horas del día.
La comida: el plato fuerte del día
La comida es el eje central de la alimentación militar. Suele componerse de:
- Primer plato: legumbres, arroz, pasta o verduras
- Segundo plato: carne o pescado
- Guarnición: patatas, arroz o verduras
- Postre: fruta o yogur
- Pan y agua
Las legumbres (lentejas, garbanzos, alubias) son habituales por su alto valor nutricional y bajo coste. El pollo, el cerdo y el pescado congelado suelen ser las proteínas más frecuentes.
La cena: ligera y funcional
La cena se plantea como una comida más liviana, pensada para cerrar el día sin sobrecargar:
- Cremas o sopas
- Tortillas, fiambres cocidos o pescado
- Algo de verdura
- Fruta o lácteo
El objetivo es facilitar el descanso y mantener el equilibrio nutricional diario.
Nutrición, rendimiento y disciplina
Los menús no se diseñan solo desde el precio. Intervienen nutricionistas y responsables logísticos, que buscan cubrir las necesidades energéticas de personal que realiza actividad física, entrenamientos o guardias prolongadas.
El control de calorías, proteínas e hidratos es clave para mantener el rendimiento físico y mental. Por eso, aunque el presupuesto sea limitado, la dieta busca ser completa y estable.
La alimentación en el Ejército se apoya en:
- Compras a gran escala
- Productos frescos y congelados
- Menús rotativos
- Aprovechamiento máximo de materias primas
No hay espacio para modas ni improvisaciones. Aquí manda la eficiencia, la seguridad alimentaria y la regularidad.
Comer con 10,50 euros al día no es solo una cuestión económica, sino de organización, disciplina y planificación. El reto no es ofrecer platos sofisticados, sino garantizar que cada soldado reciba una alimentación suficiente, equilibrada y constante.
Un ejercicio silencioso de logística diaria que demuestra que, incluso con recursos limitados, dar de comer bien es posible cuando hay método.
Porque alimentar a un ejército no es cuestión de lujo, sino de planificación, nutrición y sentido común.