¿Quieres comer con menos sal? Prueba el gomasio

¿Quieres comer con menos sal? Prueba el gomasio

El gomasio es un condimento japonés elaborado con semillas de sésamo y sal que permite reducir el consumo de sodio sin perder sabor. Rico en calcio, minerales y grasas saludables, se utiliza en arroces, ensaladas, sopas y carnes como alternativa natural a la sal tradicional.
Cuenco con gomasio
¿Quieres comer con menos sal? Prueba el gomasio
Martes, Marzo 3, 2026 - 19:00

Hay ingredientes que no hacen ruido, pero transforman la cocina. El gomasio es uno de ellos. Puede que lo hayas visto en tiendas ecológicas, en restaurantes japoneses o en dietas macrobióticas, pero su historia y sus beneficios van mucho más allá de una simple mezcla de semillas.

¿Qué es el gomasio?

A la pregunta de qué es el gomasio y para qué sirve, la respuesta más directa sería esta: es un condimento tradicional japonés elaborado a base de semillas de sésamo tostadas y sal, utilizado para potenciar el sabor de los platos y, sobre todo, para reducir el consumo de sodio sin renunciar al gusto.

Sin embargo, detrás de esa sencillez hay tradición, nutrición y equilibrio.

El término procede del japonés gomashio (ごま塩): goma significa sésamo y shio, sal. La combinación de ambos ingredientes da lugar a lo que también se conoce como “sal de sésamo”, un sazonador 100 % vegetal y natural que forma parte de la cultura culinaria japonesa desde hace siglos.

Usos del gomasio en la cocina

En Japón se utiliza en arroces, sopas, salsas, maki, onigiri y todo tipo de sushi como potenciador de sabor. Es, además, un ingrediente básico en la preparación del sekihan, un plato tradicional de arroz glutinoso con judías rojas.

Comparte protagonismo con el furikake, otro condimento muy popular que incorpora ingredientes adicionales como alga nori, polvo de shiitake, shiso o jengibre. Ambos han traspasado fronteras gracias a la expansión internacional de la cocina japonesa.

Cómo se prepara

La preparación del gomasio es sencilla, aunque admite variaciones. Puede elaborarse con sésamo blanco, sésamo negro o incluso con una mezcla de ambos. 

En raras ocasiones se emplea sésamo rojo. La proporción entre semillas y sal varía según el gusto o el uso final: puede oscilar entre cinco partes de sésamo por una de sal y hasta quince partes de sésamo por una de sal. 

Cuanto mayor es la cantidad de semillas, menor es la presencia de sodio en el resultado final.

Beneficios del gomasio

Su uso está especialmente extendido en la alimentación macrobiótica. En esta corriente se sostiene que el aceite natural del sésamo ayuda a disolver los cristales de sal, facilitando su absorción durante la digestión. Más allá de esa interpretación, lo cierto es que el sésamo posee un perfil nutricional notable.

Las semillas de sésamo contienen un alto contenido en calcio y son fuente de magnesio, manganeso y zinc, minerales fundamentales para la salud ósea. 

Aproximadamente el 80 % de sus grasas son ácidos grasos insaturados, asociados a la reducción del riesgo cardiovascular y a la regulación del colesterol y los triglicéridos en sangre.

Su aporte de fibra contribuye a mejorar el tránsito intestinal y favorece la digestión. También se considera un aliado para la piel, el cabello y las uñas, gracias a su riqueza en minerales y antioxidantes. 

Entre sus propiedades se mencionan efectos beneficiosos sobre el equilibrio hormonal durante la menopausia, la circulación sanguínea, el funcionamiento hepático y el sistema inmunológico. Además, es rico en vitaminas como la D y la E y ayuda a generar sensación de saciedad.

Más sabor y menos sal: El aliado perfecto para tus recetas

Más allá de la teoría nutricional, el verdadero poder del gomasio está en su uso cotidiano. No es exclusivo de la cocina japonesa. Puede espolvorearse sobre un huevo frito o unos huevos revueltos, añadirse a ensaladas y vinagretas, incorporarse a sopas o utilizarse para condimentar un arroz blanco sustituyendo la sal tradicional.

También funciona en guisos, carnes y pescados a la plancha, aportando un matiz tostado y ligeramente crujiente que transforma preparaciones sencillas.

El gomasio no es un ingrediente complejo ni sofisticado. Es simple, equilibrado y eficaz. Reduce el sodio, aporta textura y suma nutrientes. En tiempos en los que buscamos comer mejor sin perder placer, pocas mezclas resultan tan coherentes.

Y sí, puede arreglar casi cualquier plato. El grifo roto de la cocina, eso ya es otro asunto.

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