Millones de personas en el mundo veneran, actualmente, al Roquefort. Reyes como Carlos VI, Francisco I, Enrique II, Luís XIV y Luís XV tuvieron gran influencia en el desarrollo de este queso y proclamaron escritos para proteger su producción. De alguna manera, fueron pioneros, cada uno en su época, de una denominación de origen, favoreciendo a que este queso se considerara posteriormente como el queso de los reyes, y el rey de los quesos.
Bittor Arginzoniz aúna raíces y modernidad en su caserío vasco de Axpe para revolucionar el concepto de asador tradicional. Su manejo de las brasas y su filosofía de kilómetro cero de alta cocina de la parrilla han llevado al Etxebarri, su casa, a la cima culinaria.
Los maestros cocineros argentinos combinan a la perfección la técnica, historia y calidad de los productos locales, lo que ha valido a Buenos Aires la distinción de Capital Iberoamericana de la Cultura Gastronómica en 2017.
Los restauradores ven en bloggers, influencers y foodies una ventaja para posicionar sus respectivos establecimientos.
El selecto club de chefs parisinos que más brillan está integrado por Guy Martin, de Le Grand Véfour; Alain Passard, de l’Arpège; Alain Ducasse, de Plaza Athénée, y Le Meurice; y Jöel Robuchon, de L’Atelier, entre otros.
Cuba con su autenticidad y orgullo por su cubanía y/o cubanidad ha encontrado caminos para seguir avanzando por medio del turismo, la cultura y con su cada vez más creciente oferta culinaria.
En las informaciones sobre el mundo de la alimentación y la gastronomía, tanto en medios especializados como en los generalistas, es frecuente encontrar extranjerismos innecesarios que tienen alternativas en español.
La restauración de China brilla más que el sol, con un chef que ha conquistado el firmamento de la gastronomía asiática. Da Dong se ha convertido en un referente de la restauración china desde la apertura en 1985 de su primer establecimiento restaurador.
En Can Mauri se puede disfrutar de una gastronomía tradicional catalana basada en el máximo respeto hacia el producto de proximidad y en la pasión por el trabajo bien hecho, que se materializa en creaciones de altísimo nivel.
Lo local –al comerlo- habla de su entorno, lo transmite a terceros a través del cocinero y su cocina, de su genius loci. Cuenta el ser de su tierra, cuáles son sus raíces y sus esencias, que van más allá, del souvenir y del mercadillo de los mercachifles.
El restaurante Ópera ofrece un asingular propuesta única e irrepetible. Sus platos de la cocina vegana y vegetariana se acompañan de buena música, la ópera grabada o en vivo.
La gastronomía de América Latina tienen cada vez mayor peso en el orden mundial culinario. Especialmente la de Perú, México y Argentina. Estos tres países, con sus restaurantes más destacados, los valedores de su propia alta cocina, coparon más de la mitad de los puestos de la lista de los 50 Mejores Restaurantes de América Latina en su más reciente edición.
Hola Cocina Española: Te escribo así, en carta abierta, irrogándome un pretencioso papel que nadie me ha concedido, para reflexionar en alta letra en la esperanza de que pronto adquieras la relevante y principal personalidad y papel protagonista que todos creemos y pretendemos te corresponda en el gastrorama global.
Jordi Vidal, que destila inteligencia y saber actuar como empresario y a la vez como cocinero, ha emprendido el camino de abrir las puertas de su segundo negocio, después del éxito cosechado en La Guspira, de Linyola. Con el eslogan cocina para compartir, L’Espurna es un espacio restaurador con una personal filosofía de entender un negocio de este sector en estos tiempos que corren.
Arequipa, ciudad moderna y, al mismo tiempo, joya cultural y arquitectónica, cuyo centro histórico, fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, en el año 2000, ofrece casonas, monasterios y museos encantadores, así como en sus fogones una de las mejores ofertas gastronómicas de Latinoamérica.
¿Quedan cocineros que no quieran abarcar más? Anteriormente, tener, contar y mantener abierto y triunfante un solo restaurante era un mérito y un honor; más que válido, por tanto, para cubrir sobradamente el ansia de éxito y llenar suficientemente la bolsa de su propietario, raramente coincidente con quien oficiara en su cocina.