De pláceme estuvieron durante este fin de año las integrantes del Club de Amigas del Habano. Con una celebración de altos vuelos, mucha gracia y notable sello femenino la asociación homenajeó el 492 aniversario de la Villa de San Cristóbal de La Habana y —sobre todo en el mundo gourmet—, celebró el 12 aniversario de la presentación de la marca San Cristóbal, que engrosa la variedad de habanos cubanos.
Durante una semana, 350 personas, de Alemania, Canadá, España, Estados Unidos, Panamá, Gran Caimán, Finlandia, Grecia, Suiza, Líbano, Italia, Japón, Francia y Suiza, quedaron satisfechas por la acogida y los conocimientos adquiridos acerca de la industria tabacalera cubana y el mundo de los habanos.
El tabaquero cubano José Castelar Cairo, conocido por Cueto, recibirá el próximo jueves el certificado que acredita su quinto Récord Guinness, por confeccionar un habano de 81,80 metros de longitud, el más largo del planeta.
La Casa del Habano de Partagás anunció su XXI Encuentro de Clientes y Amigos, para interesados en la cultura tabacalera cubana, previsto del 14 al 18 de este mes, y que tendrá varios escenarios turísticos para los fumadores de puros, ansiosos por conocer las novedades de los habanos.
Cada marca de los habanos e incluso cada una de las vitolas que las conforman llevan en sí una fortaleza propia que las distingue, la cual nace desde las propias hojas de la planta cuando todavía está en el campo
En la sobremesa cubana destacan estas tres sólidas columnas que sostienen el templo del deleite pleno, pues como dijera un anónimo viajero: Todo lo que sabe bien, sabe mejor en Cuba.
Este es el caso de ese triángulo que define el consumo de productos típicos de la identidad cultural cubana como el café, el habano y el ron.
Las Ediciones Limitadas de Habanos son muy apreciadas y esperadas todos los años por los aficionados alrededor del mundo. Se caracterizan porque sus vitolas no aparecen en la gama habitual del portafolio de la marca y se distinguen por una cuidadosa selección de sus hojas- capa, tripa y capote- las cuales han sido añejadas durante un período no menor a 2 años.
Saborear un Habano puede constituir uno de los momentos más cautivadores en la vida, pues ese acto va acompañado de todo un ritual de honra el tabaco, máxime si en este el cliente disfruta, además de la breva, de toda la magia de un mundo centenario que rinde pleitesía a este producto que con toda razón los aborígenes utilizaban para comunicarse con los dioses.
Ambos productos, que para los habitantes originales del Nuevo Mundo fueron común denominador de placer y adoración a los dioses, ahora tienen un nuevo vuelo con su maridaje, de los cuales presentamos algunos ejemplos.
Disfrutar un habano es como disponerse a transitar por un sendero pletórico de sugerencias.
Desde que el dios Bayahamaco, según los indios taínos, le dio el tabaco a los hombres, muchos han sido los usos que esta planta ha tenido en todo el mundo, y de ellos su utilización como medicina ha sido uno de los más frecuentes.
Sólo el amor engendra la maravilla dice el texto de una afamada canción de Silvio Rodríguez. Y es que ese amor eterno entre el Habano y el Ron, amor a primera vista, es el fruto de una misma madurez.