De pláceme estuvieron durante este fin de año las integrantes del Club de Amigas del Habano. Con una celebración de altos vuelos, mucha gracia y notable sello femenino la asociación homenajeó el 492 aniversario de la Villa de San Cristóbal de La Habana y —sobre todo en el mundo gourmet—, celebró el 12 aniversario de la presentación de la marca San Cristóbal, que engrosa la variedad de habanos cubanos.
Cada marca de los habanos e incluso cada una de las vitolas que las conforman llevan en sí una fortaleza propia que las distingue, la cual nace desde las propias hojas de la planta cuando todavía está en el campo
En la sobremesa cubana destacan estas tres sólidas columnas que sostienen el templo del deleite pleno, pues como dijera un anónimo viajero: Todo lo que sabe bien, sabe mejor en Cuba.
Este es el caso de ese triángulo que define el consumo de productos típicos de la identidad cultural cubana como el café, el habano y el ron.
Las Ediciones Limitadas de Habanos son muy apreciadas y esperadas todos los años por los aficionados alrededor del mundo. Se caracterizan porque sus vitolas no aparecen en la gama habitual del portafolio de la marca y se distinguen por una cuidadosa selección de sus hojas- capa, tripa y capote- las cuales han sido añejadas durante un período no menor a 2 años.
Hace realmente poquísimo tiempo que se ha comenzado a apreciar el Habano de largo envejecimiento. Y aunque de hecho muchos son los fumadores modernos que poseen discretas reservas que quisieran ver mejorar con los años, antes de la edición del libro An illustrated Enciclopedia of post-revolution Habana cigars del chino Min Ron Nee, apenas se había tratado el tema de los «Habano Vintage».
Saborear un Habano puede constituir uno de los momentos más cautivadores en la vida, pues ese acto va acompañado de todo un ritual de honra el tabaco, máxime si en este el cliente disfruta, además de la breva, de toda la magia de un mundo centenario que rinde pleitesía a este producto que con toda razón los aborígenes utilizaban para comunicarse con los dioses.
Ambos productos, que para los habitantes originales del Nuevo Mundo fueron común denominador de placer y adoración a los dioses, ahora tienen un nuevo vuelo con su maridaje, de los cuales presentamos algunos ejemplos.
Disfrutar un habano es como disponerse a transitar por un sendero pletórico de sugerencias.
Desde que el dios Bayahamaco, según los indios taínos, le dio el tabaco a los hombres, muchos han sido los usos que esta planta ha tenido en todo el mundo, y de ellos su utilización como medicina ha sido uno de los más frecuentes.
Sólo el amor engendra la maravilla dice el texto de una afamada canción de Silvio Rodríguez. Y es que ese amor eterno entre el Habano y el Ron, amor a primera vista, es el fruto de una misma madurez.
Dicen las leyendas, que por fin de año los romanos invitaban a comer a sus amigos y se intercambiaban miel con dátiles e higos para que pasase el sabor amargo de las cosas y que el año que empezase fuese dulce.
Un buen sommelier e incluso los mismos amantes de los puros deben estar atentos al tipo de almuerzo o cena consumido, antes de pasar a la sobremesa y elegir el cigarro correcto
Fortaleza, sabores, olores, dimensiones, tiempo de fuma, armonías, todo eso y más golpea las sienes del sommelier cuando debe recomendar un Habano a un cliente.