cocteles

Madrid arde en verano, pero también se sacude el calor a golpe de hielo, creatividad y buen gusto. Esta guía recorre diez coctelerías únicas —algunas galardonadas, otras aún secretas— donde probar cócteles inolvidables con vistas, historia o toques esotéricos. Una ruta líquida perfecta para madrileños y viajeros con sed de estilo.
Existen una serie de cócteles fáciles de elaborar y muy comunes en la barra de cualquier barman, muchos de ellos internacionalizados más allá de sus medidas específicas y elaborados dándoles un toque particular cada persona. Además, muchos de ellos pueden ser ideales para refrescar en el varano. Les presentamos algunos de ellos.
El té no solo engrosa las cartas de los bares en sus variantes originales sino que ha pasado a formar parte de algunas mezclas, junto a bebidas espirituosas, cremas y licores.
El Desert Horn, un cóctel que evoca la esencia de los desiertos, combina sabores frescos y terrosos que transportan al bebedor a paisajes áridos. Su nombre, que significa "Cuerno del Desierto", refleja su inspiración en la flora y fauna de estas regiones.
El Monkey Gland es un cóctel icónico creado en el Harry’s Bar de Nueva York en los años 20, famoso por su atractivo nombre y la leyenda de que aumenta el deseo sexual. Este trago combina ginebra, jugo de naranja, granadina, vermut rojo, y opcionalmente, angostura, todo mezclado con hielo picado y decorado con una rodaja de naranja o una cereza. La mezcla de sabores y su presentación lo han convertido en un favorito en bares y restaurantes alrededor del mundo. Para prepararlo, se llena una coctelera con hielo, se añaden los ingredientes, se agita durante 15-20 segundos y se cuela en una copa de cóctel fría. La cantidad de granadina se puede ajustar según el gusto personal. Este cóctel se disfruta mejor fresco y bien mezclado, siendo una excelente opción para los amantes de las bebidas artesanales.
El chacha es una bebida alcohólica tradicional de Georgia, elaborada principalmente a partir de los restos de uvas tras la producción de vino. Con un alto contenido de alcohol que oscila entre el 40% y el 65%, a menudo se le denomina "vodka georgiano". Su producción incluye la fermentación de orujo, que luego se destila, resultando en un sabor fuerte y distintivo que varía según el tipo de uva y el método de destilación. En Georgia, el chacha es más que una simple bebida; es un elemento cultural fundamental, presente en celebraciones y reuniones familiares, simbolizando amistad y unión. Además, existen variaciones del chacha que incluyen infusiones de hierbas o frutas, añadiendo sabores únicos. Su producción y consumo reflejan la rica tradición vinícola de Georgia, uno de los países más antiguos en la elaboración de vino.